Esta es la entrada nº trece desde que empecé con este blog, hace ya varios meses.
Paso de comentar los aspectos negativos del número trece, las supersticiones y demás sandeces. Me considero una persona lógica y racional. Reconozco que las leyendas tienen su encanto (me encantan las novelas épicas), pero no hay que sacarlas de su contexto: ficción y fantasía.
Simplemente me ha parecido un buen número para hacer balance del blog.
Puede que trece entradas en tres meses sean un promedio bastante bajo. Quizás debiera publicar con más asiduidad, pero tampoco quiero llenar el blog con contenido irrelevante.
Además, las últimas entradas se ha alejado bastante del objetivo inicial que me impulsó a empezar a escribir el blog. Las entradas recientes las he dedicado a temas como los videojuegos, el anime y la literatura que son mis grandes pasiones, dejando de lado la motivación principal del blog, que es precisamente la motivación personal.
Es un medio que tengo de marcarme objetivos que deseo cumplir, una forma de reforzar mis convicciones.
Y he de reconocer que de momento me va fatal. Quien recuerde la entrada dedicada a la Regla de los tres días sabrá a qué me refiero. Me marqué como meta el acudir religiosamente al gimnasio un mínimo de tres días semanales.
Hoy hace ya 15 días que no piso el gimnasio. Por lo tanto he transgredido mi propia regla. Dos veces.
Pero no me rindo. Lo fácil sería tirar la toalla. Pensar que dado el tiempo que hace que no voy no vale la pena continuar. Que he perdido el tiempo y el dinero, que al final me iba a rendir.
Me niego. No quiero que todo el tiempo invertido hasta ahora vaya a la basura.
La verdad es que me estaba sentando bien el ejercicio. Respiraba mejor, me cansaba menos. Y además estaba empezando a notar un aumento en la musculatura. ¡Hasta estaba perdiendo barriga!
Han bastado tan solo 15 días sin mover el culo para que los efectos visibles se hayan minimizado, cuando no desaparecido: mis bíceps vuelven a estar flácidos. Ya no se aprecian los músculos de mis gemelos al andar. Y mi barriga sigue ahí. Yo diría que la muy hija de puta se ha vengado y a vuelto con más fuerza.
Eso es lo que más me jode del ejercicio físico: lo muchísimo que cuesta perder un gramo o definir un poco de cachas y lo rapidísimo que se va todo a la mierda simplemente no haciendo absolutamente nada.
Pero esto no acaba ahí. Por mucho que temas las agujetas (que no van a ser pocas), por mucha vergüenza que me de dar la cara de nuevo ante el monitor (no tengo por que dar explicaciones a nadie), por mucho esfuerzo, sudor y dolor que me cueste levantar de nuevo esas condenadas pesas. Pienso volver. Mañana....
Hoy he quedado con mi colega Rudiamar. Muchos pensaréis que no es forma de expresar unas convicciones para acto seguido dejarlo para otro día, que no es serio. Pero Rudiamar es una excepción. Es amigo mío desde hace muchos años y hace casi un año que no lo veo. Y si hay algo más difícil que mantener la barriga a raya es encontrar buenos amigos. Y esas amistades hay que mantenerlas.
Así que hoy charla y cervezas con mi colega.
Mañana gimnasio y sufrimiento.
Al día siguiente dolor. Y puede que la entrada sobre Apocalipsis Z que prometí en el último post....
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lunes, 12 de septiembre de 2011
martes, 26 de julio de 2011
Playa
Las 18:00 de un lunes. A punto de salir de la oficina después de un día de duro trabajo. Totalmente dispuesto a ir directo al gimnasio y cumplir como un hombre.
Entonces llega la llamada fatídica. Suena mi blackberry. Es mi novia, Shei. Me pregunta si voy a ir al gimnasio después del trabajo. Esta claro que no es una pregunta casual, ha llamado por algo. "Si", le digo yo inocentemente. "Esa es la idea, ir directo al gimnasio desde el curro".
Ella me contesta "Ah, ya lo pensaba. Es que había pensado en ir a la playa esta tarde, como hace buen día..." Y era cierto. El tiempo el fin de semana había sido una mierda, con nubes y viento, aunque sin llegar a llover. Y me había fastidiado bastante no poder disfrutar a lo largo del fin de semana del calor del verano y la playa, que tenemos muy cerca de casa.
Entiendo que ella quiera ir a la playa. Hace un día estupendo que invita al baño. Además ella actualmente no trabaja. Se está sacando la carrera y actualmente está de vacaciones. Y lleva todo el día sin salir de casa y necesita salir un poco y despejar se. Pero tiene un pequeño problema: no tiene coche. Solo tenemos un coche, y lo utilizo yo para ir a trabajar. Así que el motivo de su llamada es simple: convencerme para que no vaya hoy al gimnasio, y en su lugar la recoja de casa y vayamos juntos a la playa en el coche. Tentador.
Y ahí estaba de nuevo frente a mi la dura prueba de la voluntad. Debía decidir si mantenerme firme en mi convicción de ir al gimnasio pasara lo que pasara o ceder a la fuerte tentación de ir a la playa con Shei para, una vez más, relajarme y disfrutar del verano junto a mi chica.
De nuevo se presentaba en mi esa lucha por decidir entre el deseo y lo que pensaba era lo correcto.
Me lo pensé unos instantes, no lo voy a negar. Por una parte debía ir al gimnasio, era mi deber. Todo eso de fortalecer mi frágil voluntad a base de esfuerzo y disciplina. Pero por otra parte me encontraba realmente cansado. No había dormido demasiado bien la noche anterior, y no es aconsejable hacer esfuerzos cuando no se está al 100%. Se pueden producir lesiones serias si se realizan ejercicios físicos con carencia de sueño. Si, ya se que suena a una mala escusa, pero es la verdad. Me podéis creer o no, es cosa vuestra.
Adivinad lo que hice. Efectivamente, le dieron por saco de nuevo al gimnasio. Deseaba ir a la playa, era como una especie de venganza por el mal tiempo que había echo el fin de semana. Necesitaba un poco de sol, agua y relajarme. Y estaba muy cansado, a esas horas del día mi determinación de ir al gimnasio como fuese, a pesar del agotamiento y el sueño, estaba flaqueando seriamente.
¿Soy una mala persona por ello? Creo que no. Tan solo una persona débil.
De modo que esa llamada en realidad fue como una liberación. Podía escaquearme de mi obligación autoimpuesta gracias a que Shei me necesitaba (bueno, más bien necesitaba el coche, pero para el caso es lo mismo) para ir a la playa y la única forma de concederle su deseo era que yo renunciase a cumplir con mi obligación del gimnasio. Eso lo hacía todo más fácil.
Sin embargo no diré que me siento bien por ello. Si, la playa me hizo mucho bien, me ayudó a relajarme y me lo pasé bien. Eso es importante. Pero no olvido que falté a mi obligación. Es por ello que hoy SI voy a mantener firme mi determinación e iré al gimnasio esta tarde.
Por si acaso, quizás no sea mala idea apagar la blackberry a las 17:59, para evitar nuevas posibles tentaciones....
Entonces llega la llamada fatídica. Suena mi blackberry. Es mi novia, Shei. Me pregunta si voy a ir al gimnasio después del trabajo. Esta claro que no es una pregunta casual, ha llamado por algo. "Si", le digo yo inocentemente. "Esa es la idea, ir directo al gimnasio desde el curro".
Ella me contesta "Ah, ya lo pensaba. Es que había pensado en ir a la playa esta tarde, como hace buen día..." Y era cierto. El tiempo el fin de semana había sido una mierda, con nubes y viento, aunque sin llegar a llover. Y me había fastidiado bastante no poder disfrutar a lo largo del fin de semana del calor del verano y la playa, que tenemos muy cerca de casa.
Entiendo que ella quiera ir a la playa. Hace un día estupendo que invita al baño. Además ella actualmente no trabaja. Se está sacando la carrera y actualmente está de vacaciones. Y lleva todo el día sin salir de casa y necesita salir un poco y despejar se. Pero tiene un pequeño problema: no tiene coche. Solo tenemos un coche, y lo utilizo yo para ir a trabajar. Así que el motivo de su llamada es simple: convencerme para que no vaya hoy al gimnasio, y en su lugar la recoja de casa y vayamos juntos a la playa en el coche. Tentador.
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| Vale, a lo mejor no era EXACTAMENTE esta playa... |
Y ahí estaba de nuevo frente a mi la dura prueba de la voluntad. Debía decidir si mantenerme firme en mi convicción de ir al gimnasio pasara lo que pasara o ceder a la fuerte tentación de ir a la playa con Shei para, una vez más, relajarme y disfrutar del verano junto a mi chica.
De nuevo se presentaba en mi esa lucha por decidir entre el deseo y lo que pensaba era lo correcto.
Me lo pensé unos instantes, no lo voy a negar. Por una parte debía ir al gimnasio, era mi deber. Todo eso de fortalecer mi frágil voluntad a base de esfuerzo y disciplina. Pero por otra parte me encontraba realmente cansado. No había dormido demasiado bien la noche anterior, y no es aconsejable hacer esfuerzos cuando no se está al 100%. Se pueden producir lesiones serias si se realizan ejercicios físicos con carencia de sueño. Si, ya se que suena a una mala escusa, pero es la verdad. Me podéis creer o no, es cosa vuestra.
Adivinad lo que hice. Efectivamente, le dieron por saco de nuevo al gimnasio. Deseaba ir a la playa, era como una especie de venganza por el mal tiempo que había echo el fin de semana. Necesitaba un poco de sol, agua y relajarme. Y estaba muy cansado, a esas horas del día mi determinación de ir al gimnasio como fuese, a pesar del agotamiento y el sueño, estaba flaqueando seriamente.
¿Soy una mala persona por ello? Creo que no. Tan solo una persona débil.
De modo que esa llamada en realidad fue como una liberación. Podía escaquearme de mi obligación autoimpuesta gracias a que Shei me necesitaba (bueno, más bien necesitaba el coche, pero para el caso es lo mismo) para ir a la playa y la única forma de concederle su deseo era que yo renunciase a cumplir con mi obligación del gimnasio. Eso lo hacía todo más fácil.
Sin embargo no diré que me siento bien por ello. Si, la playa me hizo mucho bien, me ayudó a relajarme y me lo pasé bien. Eso es importante. Pero no olvido que falté a mi obligación. Es por ello que hoy SI voy a mantener firme mi determinación e iré al gimnasio esta tarde.
Por si acaso, quizás no sea mala idea apagar la blackberry a las 17:59, para evitar nuevas posibles tentaciones....
viernes, 22 de julio de 2011
Vergüenza
Vergüenza de mi mismo es lo que siento. Y no tengo disculpa posible. Ayer era, teoricamente, mi segundo día de gimnasio. Tenía la firme decisión de no amilanarme, tenía claro que debía ir, estaba decidido. Incluso lo escribí al final del post de ayer. Recordemos que una de las razones por las que escribo este blog es la de automotivarme a hacer las cosas que digo que tengo que hacer, pero que luego por diversas causas no hago.
Ayer fue uno de esos días. De repente llegó lo inesperado. Una mensaje en el movil. Mi amigo Mifus. En pocas palabras me decía: "K pasa tío ¿k haces hoy por la tarde? ¿Te apetece tarde de birra y xbox?"
Birra y xbox. Dos de mis grandes vicios agrupados en el mismo sitio a la misma hora. La decisión estaba clara. Solo había un problema: ¿y el gimnasio? Ups. Cierto. Había dicho que esta tarde iba. Y hay que hacer las cosas que se dicen, hay que tener palabra, aunque esta sea con uno mismo.
Birra y Xbox. La tentación era demasiado poderosa. Y al final sucumbí miserablemente. Mentiría si dijera que tuve remordimientos. O que me lo estuve pensando largo rato. NO. No engañaré a nadie. La decisión fue casi instantánea. Me llegó el SMS, lo leí y prácticamente ya tenía decidido que iba a pasar el gym por una buena cerveza fría, un buen pique al Tekken y la compañía de un colega. Y eso hace que mi fracaso sea aún más estrepitoso, puesto que he puesto de relieve que me queda un largo camino y que mi voluntad flaquea mucho más de lo que me gustaría.
Por si fuera poco. ayer aprendí una dura lección y es que las cosas no siempre acaban como uno espera. Tampoco pedía demasiado, yo esperaba un buen vicio consolero con mi colega, pero cuando llegué a su casa lo encontré amorrado al sofá con una fumada de consideración. No tenía muchas ganas de jugar (por no decir que no era capaz de coger ni el mando), así que hice lo único que podía hacer: cogerme una cerveza fría, liarme un buen canuto y ver con mi colega la tele. Así que lo que iba a ser el duelo definitivo al Teken se convirtió en una tarde de fumada viendo España Directo. Bueno, hay cosas peores....
Hoy espero remediarlo. Hoy SI voy a ir al gimnasio. Quiero de verdad que esto sirva para algo, estoy demasiado harto de rendirme siempre a la primera de cambio. Ayer no fui, pues hoy toca y punto. Palabra.
Ayer fue uno de esos días. De repente llegó lo inesperado. Una mensaje en el movil. Mi amigo Mifus. En pocas palabras me decía: "K pasa tío ¿k haces hoy por la tarde? ¿Te apetece tarde de birra y xbox?"
Birra y xbox. Dos de mis grandes vicios agrupados en el mismo sitio a la misma hora. La decisión estaba clara. Solo había un problema: ¿y el gimnasio? Ups. Cierto. Había dicho que esta tarde iba. Y hay que hacer las cosas que se dicen, hay que tener palabra, aunque esta sea con uno mismo.
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| La pareja ideal |
Birra y Xbox. La tentación era demasiado poderosa. Y al final sucumbí miserablemente. Mentiría si dijera que tuve remordimientos. O que me lo estuve pensando largo rato. NO. No engañaré a nadie. La decisión fue casi instantánea. Me llegó el SMS, lo leí y prácticamente ya tenía decidido que iba a pasar el gym por una buena cerveza fría, un buen pique al Tekken y la compañía de un colega. Y eso hace que mi fracaso sea aún más estrepitoso, puesto que he puesto de relieve que me queda un largo camino y que mi voluntad flaquea mucho más de lo que me gustaría.
Por si fuera poco. ayer aprendí una dura lección y es que las cosas no siempre acaban como uno espera. Tampoco pedía demasiado, yo esperaba un buen vicio consolero con mi colega, pero cuando llegué a su casa lo encontré amorrado al sofá con una fumada de consideración. No tenía muchas ganas de jugar (por no decir que no era capaz de coger ni el mando), así que hice lo único que podía hacer: cogerme una cerveza fría, liarme un buen canuto y ver con mi colega la tele. Así que lo que iba a ser el duelo definitivo al Teken se convirtió en una tarde de fumada viendo España Directo. Bueno, hay cosas peores....
Hoy espero remediarlo. Hoy SI voy a ir al gimnasio. Quiero de verdad que esto sirva para algo, estoy demasiado harto de rendirme siempre a la primera de cambio. Ayer no fui, pues hoy toca y punto. Palabra.
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